Jan Mioduszewski at “11603: Una Exposición En Una Maleta”, IK Projects, Lima


11603: una exposición en una maleta

Maess Anand, Teodor Ajder, Bettina Bereś, Agata Borowa, Izabela Chamczyk, Wiktor Dyndo, Katarzyna Górna, Maja Kitajewska, Jan Lubicz Przyluski, Jan Mioduszewski, Eliza Proszczuk, Luka Rajski, Piotr Szpilski

El 26 de junio de 2019 a mediodía (hora europea) hice un post en las redes sociales con una foto de mi maleta invitando a artistas, coleccionistas y galeristas a una posible muestra en Lima. No había indicaciones temáticas, ni técnicas, ni preferencias estilísticas, pues en ese momento no estaba curando ninguna muestra sino simplemente tanteando el índice de respuesta. Funcionó: mensajes, llamadas y encuentros se sucedieron en pocos días. El domingo 30 de junio por la noche recibí las últimas piezas y el lunes día 1 de julio empaqueté todo y partí en dirección a Lima.

11603 son los kilómetros exactos que separan las ciudades de Varsovia y Lima, en otras palabras, la distancia que han recorrido todas estas obras metidas en mi maleta.

Esta acción la planteé, además, como una especie de juego o reto en el que todos cumplíamos un papel al que no estamos acostumbrados a cumplir: los artistas seleccionando sus propias obras y sin saber qué otros artistas están participando, el galerista cediendo un espacio para exponer un arte que no ha visto y que desembala dos días antes de inaugurar, la curadora no escogiendo piezas sino más bien, recogiendo trabajos por la ciudad y llevándoselos al otro lado del océano.

Sin olvidar tampoco los motivos conceptuales, históricos e incluso, sociales. Ya Marcel Duchamp inventó su museo en una maleta, La Boîte-en-valise,en el que había reproducciones en miniatura de sus piezas. Algunos curadores intrépidos, como Lucy Lippard, viajaron y enviaron obras para que circularan por circuitos fuera de lo institucional. Los artistas conceptuales también eligieron la opción de arte móvil en exposiciones basadas en postales enviadas de un artista a otro o incluso en muestras hechas a base de instrucciones. Harald Szeeman basó una de sus muestras más decisivas en la historia en el gesto del artista y no en la obra en sí. Incluso ya en las primeras vanguardias, los propios artistas organizaron revistas que se dieron a conocer en muy diferentes geografías, así como donaciones que hicieron al arte expandirse, hacerse móvil. Conexiones reales, en persona, que partieron de encuentros individuales y se propagaron por diferentes partes del mundo. Centenares de ejemplos que nos hablan de la esencia portátil de mucho arte.

Una última capa, que afecta a la historia de ayer y de hoy y que en nuestros días se recrudece, también nos habla de la inmigración como factor determinante de nuestra sociedad y cultura, de tendencias políticas y de acciones más que cuestionables, por no hablar de tabúes y de miedos. Sirva también esta muestra como metáfora hacia la libertad de migración y de tolerancia.

Juego o no juego, los estratos interpretativos llevan a muy diferentes reflexiones de las que deberíamos hablar, en directo o mediante el arte. Abramos, pues, la maleta y descubramos nuevos mundos.

Inés R. Artola
Curadora de la muestra

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